La
primera cita...
Esta es muy
importante, pues servirá para que empiecen a conocerse. Es el momento
de observar todos los detalles, de estar receptivo para poder percibirlos,
de ganar la amistad y el interés de la persona con quien estamos. Preste
atención a sus necesidades (a todos nos gusta que nos escuchen y que
estén dispuestos a comprendernos) y si ve que se empieza a interesar
por usted, tómaselo con calma, no quiera quemar etapas, mantén un poco
la incertidumbre; esta incertidumbre, este misterio... es la clave del
deseo y crearán dependencia, pero no se muestre del todo inasequible,
pues frenará a su posible pareja. Aunque, como decíamos antes, es bueno
que escuche a la persona, no la atosigue demasiado, pues provocaría
un rechazo (a nadie le gusta sentirse agobiado). 
Piense en
una pequeña planta recién trasplantada en un tiesto: debemos regarla
regularmente, de lo contrario se secará y morirá; pero no podemos abusar
del agua, pues la ahogaríamos y moriría.
Es muy importante
que no se impaciente si la persona le interesa y no le propone volver
a verse en la primera cita. También es importante no fingir, no actúar:
le tienen de aceptar por lo que es. Además, es preferible establecer
una relación platónica sin ningún tipo de compromiso en una primera
etapa, pues servirá de base para un amor pleno y duradero.
Si todo ha
salido bien las llamadas y las citas serán continuadas y la base de
un positivo futuro.
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